Este post debería ir en el de Luces pero es tan real, y tan ficticio a la vez que amerita empezar aquí.
El tenía que verla y habían acordado el jueves por la mañana, antes de entrar a trabajar él y porque ella no trabajaba.
Ella se había preparado como lo hace cualquier chica común: se depiló, ordenó su departamento, y lo esperó. Él, había dejado a su niño en la escuela, se despidió de la nena en la casa, dejó a la mujer en la oficina y feliz, envió un mensaje a ella. "Estoy en camino :D".
Ella miró la hora y estimó que él estaría en media hora. Había dejado la cafetera para hacer el Cinta Azul, había comprado algo dulce con que recibirlo y estaba con un producidísimo look entrecasasexy.
Pasó la media hora, y él no llegaba. Seguramente había mucho tránsito. En la radio anunciaban un marcha desde Liniers a Plaza de Mayo, un corte de profesores de handball, otra protesta de algún grupo más. Sería difícil sin dudas. Pasó otro rato, y tampoco llegó. Pasó el resto del rato ese, y mucho menos que vino. Ella le mandó un mensaje. "Dónde andas?" El respondió: "Me chocaron en A.Thomas, estoy saliendo de la poli, te llamo en 10". "Uhhhh" pensó ella.
Ya era el mediodía. Ella esperó ese llamado, pero fue en vano, ya que para él, como siempre, 10 podía significar horas. Esperó y esperó, y pasaron más ratos.
Ella mandó otro mensaje. "Cómo te fue? Cómo andas?". "Estoy en el subte volviendo del seguro", respondió el. Ella pensó "ya perdió el auto...".
Pasó otro rato más (cómo pasa el tiempo!!) y ella intentó animarlo con un "Qué dia! Pero estás bien! Fue grave?", a lo que él por último respondió "No la abolladura, encima vovli en txi y esta todo cortado m baje y tome subt hasta incas y tronador y de ahí taxi hasta el laburo". "Claaaro -pensó ella- los piquetes, y la marcha... "
Ya eran las 5.30 de la tarde. Ya no iba a venir. Ella estuvo todo el día esperando y él todo el día tramitando. Para él, ese tan ansiado día había sido un caos. Aún a él le faltaba buscar a la esposa, hacer de padre, atender la beba, alimentar la tortuga... Atrás quedaba esa noche de mensajes fogosos en que acordaron ese encuentro. El día de él, había sido infernal, tanto o más de lo que hubiera sido ese encuentro frustrado.
Ella mandó un último mensaje. "Uh. Besos alcanzan para subsanar?" Él pidió mimos, que no sabe cuándo podrá recibirlos.
Una semana más tarde se enteró que él tuvo que usar un cuello ortopédico. "Cómo se subsanará todo?", pensó ella.
El regreso de febrero
Hace 5 días


No hay comentarios:
Publicar un comentario