Hoy salí de trabajar mas tarde. El día parecía productivo, pero en realidad no lo había sido tanto. O tal vez la percepción del tiempo se hace cada vez mas fugaz, o yo no soy eficiente, o ... el trabajo es mucho... pero de todas formas la cuestión es que salí mas tarde.
Pensé que no tenía boleto de subte, y que a esa hora (cerca de las 7p) iba a tener que hacer una fila larga, y las demoras, y blablabla. Pensé que, como mañana tengo una jornada de capacitación, tenía que dejar todo lo mas hecho y listo posible, que el miércoles la jornada sería mas larga, que tengo que retomar bien el gimnasio, que la facultad, que el aloe que preparo... En fin, tenía algunas cosas dando vueltas mientras estaba por salir, ya casi una hora más tarde de lo habitual.
Era una de las 3 personas que quedaba en la oficina, así que nos fuimos juntos, hablando de trabajo ellos, escuchando música yo. Planes y más planes. Que la reunión, que mañana y pasado, que por suerte el mes que viene...
Cruzamos la plaza. Las familias desalojadas aún allí en círculo, con sus colchones; los ex combatientes de Malvinas, instalados con mesas y banderas; algunas palomas y un tanto de turistas seguían ahi también.
Apurando el paso ibamos a cruzar cuando vimos un patrullero estacionado en la boca del subte. Habia una persona en la calle y ellos estaban auxiliando. De pronto escuchamos la sirena y la ambulancia se detuvo. Había un hombre en la calle, tirado, que no reaccionaba, tal vez muerto. O tal vez no pero lo parecía.
Mientras cruzabamos la calle vimos que dos policías estaban arrodillados a su lado. La doctora bajó de la ambulancia y los acompañó. Seguimos nuestro camino hacia nuestros planes mientras pasamos por al lado del hombre. Pude ver en unos segundos, que era un un anciano joven (suena contradictorio, pero ... ) o mejor dicho, un hombre mayor canoso, que vestía un traje ya viejo y deteriorado, llevaba puestos zapatos. Detalle: las medias eran de distinto color. Estaba acostado en posición fetal, completamente inmóvil. O tal vez muerto.
La doctora hablaba suave a los policias pero nadie dijo muerte, ni "está muerto", ni "despejen". Lo tocaban pero no reaccionaba.
Al lado de este hombre, un anciano joven de ropa vieja un tanto mejor que andrajosa, cuyos pies llevaban medias diferentes, cuya posición tal vez de muerte coincidía con la primer posición de vida, la vida seguía. Nadie se detuvo mucho más de unos segundos, ni siquiera yo. Todos seguíamos al subte, al gimnasio, a casa, a .... qué?
No sé qué le deparó la vida al hombre. Suena irónico pensarlo así, sin saber si le deparó vida o muerte, pero la vida es irónica y a veces solo hacemos la observación en voz alta. Tal vez él estaba vivo y no se notaba, o tal vez habíamos mueto nosotros, y no lo notamos.
El regreso de febrero
Hace 5 días


2 comentarios:
Querida Denes!
Bienvenida a Blogger. :)
Me gusta mucho lo que escribiste.
Resalto:
"Suena irónico pensarlo así, sin saber si le deparó vida o muerte, pero la vida es irónica y a veces solo hacemos la observación en voz alta. Tal vez él estaba vivo y no se notaba, o tal vez habíamos muerto nosotros, y no lo notamos."
gracias x firmar!! sos la primera que noto que existia!!!
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