Espacio de no ficción. Historias propias y ajenas. Espacio bizarro. Cosas que pasan y no deberían, o sí..

miércoles, 17 de junio de 2009

Muerte amiga

Murió Doria, murió Peña, murió Benedetti, murió.... Mi hermana me dice que el suegro de una amiga va a morir en unos días, y lo sabe. Miré un reality donde un hombre contaba al protagonista con toda la paz de un trago que "los médicos dicen que me quedan solo 6 meses de vida". Mi hermana me dice que le interesa conocer ese lado, ese último cuarto de hora, esa psicología del final.
Muere alguien y un debate nace. Cómo vivió, cuáles eran sus cosas, sus logros, sus perros, su último amante, dónde vivía, con quién.... Pura biografía para un muerto. Así se le devuelve un poco de vida a quien ya no está.
Qué bueno que la muerte ayude a pensar. A pensar y sentir que se va a terminar, qué y cómo seguir, a sentir la ausencia... Qué bueno que a la vuelta todo siga vivo, que anden los subtes y el super... y cómo cambia la mirada, cómo esas imágenes son imborrables. De todas formas no se puede generalizar.
Lo que me solía ocurrir con la muerte era algo así parecido. Ver a la persona que es la misma pero no. Observaba la naturaleza de la muerte, lo físico de la manifestación: el rictus, la piel, el ceño.. La posición en el cajón (no hay muchas variantes), como más hundido... es más, es como un cuerpo sin cuerpo y con cabeza.
Después el momento del velorio. Llorar un rato, reír otro (nada más divertido que un velorio de noche!! ), volver a llorar. Crítico: cerrar el cajón, lo simbólico de la última "despedida". Crítico y simbólico: llevar el cajón... Me imagino que el muerto también vive el velorio... Me imagino que ve quién va, quién está, que también hace su cierre. (yo llevé el cajón de mi abuela...)
Pero la vida real te muestra que no hay nada más tedioso que los trámites. Llevar el DNI del muerto, llenar papeles, pelear con el funebrero... (siii siiii también se pelea con el funebrero). Hacer trámites recuerda que la vida sigue después del cajón. Los deudos somos tratados bien al menos por unos días, te miran como con lástima.
La casa vacía, otro momento crítico. Y más. Vendrán los recuerdos... las misas, el regar las plantas, usar la ropa de quien se fue... La persona sigue viva entonces, en esos gestos del recuerdo. O sea....

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