Mis últimos días dosmilocheros no habían sido del todo buenos. Más allá de la cantidad de trabajo en un clima totalmente adverso, se sumaron demandas familiares de esas ante las que, la frase de la psicóloga "preocupate por tu vida, no te hagas cargo", no funciona. Y nunca van a funcionar porque cuando tenés sangre en las venas y parece que sos la única que aporta una idea desde la tierra, no podés ver que nada se hunda. A priori, la indiferencia es algo que me cuesta. No involucrarme, también.
Si algo tenía en claro era que para las fiestas quería hacer algo distinto. Mi plan de pasarla en la iglesia se vio truncado, y como aún me quedaba año nuevo, había decidido pasarla solo conmigo y ser como una observadora, como una turista de la época festiva. Había rechazado las invitaciones, los pedidos de mamá, esquivado sus "cómo quiero que vengas así te muestro el auto!", "ahora cuando vengas vamos a...". Primero me molestaba en recordarle que no iba a ir, después ya no. Con papá fue fácil, y hasta noté un tono de satisfacción en que no fuera. Saber que me evitaba Retiro ya le aliviaba. "Es un día más, no te compliques", me había dicho.
La gente es rara en las fiestas. En navidad se saludan pero no sé bien cómo significan el "felicidades" o "feliz navidad". No soy la mujer más religiosa del mundo, pero hasta donde tengo entendido es por ... el cumpleaños de Jesús. Si unimos cumpleaños, nacimiento, y le agregamos la pizca religiosa, podríamos llegar a un sentido de renacimiento, o júbilo por eso. Pero seguramente "felicidades" resume todo y solamente yo no lo entiendo.
Por otro lado, hay quienes llegando el 31 están mas dulces o hasta felices, van sonrientes en la calle, todo con un fucking ánimo envidiable. De sobra están las frases "por fin se termina", "este va a ser nuestro año", "es el año del búfalo", etc. Concuerdo con la primera, deseo la segunda y soy Gato en horóscopo chino (ok, ok, los comentarios picarones pueden quedar en el 2008).
Así, y luego de muchas bromas sobre pasarlo estilo "la navidad de Luis", o escuchando "En la cuerda floja" de Baglietto, me acompañé a comprar mi cena, al supermercado, a escuchar música y, con un rico tereré, pasar el rato hasta la noche.
Pero nada de cuerdas flojas. Sonaron las 12 y pude ver todo el despliegue pirotécnico, calmar a mis gatos, y ver cómo la gente, que sigue siendo rara, se expone a quemarse. Por suerte yo estaba conmigo, así que nada podía pasarme.
Mi deseo puntual para este año es hacer lo que sea, pero con ganas; intentar ser lógica sin olvidarme de algo que me maravilla de la vida y que me mantiene despierta (a veces irritable, por qué no..): ese 1% de las chances (que existe) y que es ese segundo puede cambiar todo, o es ese "sí" cuando todo era "no", en fin, la posibilidad-de-x-cuando-todo-era-y.
Feliz, real, cordial, mejor, voraz, sincero, etc, 2009!


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